La analítica descriptiva y la analítica predictiva representan dos posiciones distintas en el espectro analítico. La analítica descriptiva resume los datos históricos para explicar lo que ocurrió —es la base de los informes de gestión estándar, los paneles de control y el seguimiento de KPI—. La analítica predictiva utiliza métodos estadísticos y aprendizaje automático sobre patrones históricos para predecir lo que es probable que ocurra en el futuro. Una tercera categoría, la analítica prescriptiva, va más allá para recomendar qué acciones deben tomarse. La mayoría de los entornos de reporting empresarial comienzan con analítica descriptiva antes de desarrollar capacidades predictivas sobre esa base.
Por qué es importante
Comprender dónde se sitúa una organización en el espectro analítico ayuda a definir tanto el estado actual de su capacidad analítica como el camino hacia una mayor madurez. Las organizaciones que dependen exclusivamente de la analítica descriptiva están limitadas a comprender su pasado —valioso, pero insuficiente para una gestión proactiva—. Avanzar en el espectro hacia las capacidades predictivas y prescriptivas representa una mejora cualitativa en la capacidad de la organización para anticipar desafíos y oportunidades en lugar de reconocerlos únicamente en retrospectiva.
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