Los costes fijos son gastos que permanecen constantes independientemente de los cambios en el volumen o la producción del negocio —como el alquiler, los salarios del personal permanente y la depreciación—, mientras que los costes variables cambian proporcionalmente con la actividad del negocio, como las materias primas, la mano de obra directa por unidad y las comisiones de ventas. La clasificación de los costes como fijos o variables es fundamental para comprender cómo varía la rentabilidad con los ingresos, calcular los márgenes de contribución, establecer estrategias de precios y modelar escenarios financieros.
Por qué es importante
La distinción entre costes fijos y variables es la base del análisis de márgenes y el modelado de escenarios financieros. Determina cómo responde el beneficio del negocio a los cambios de ingresos: en un negocio con costes predominantemente fijos, los ingresos incrementales por encima del punto de equilibrio caen casi en su totalidad en beneficios; en un negocio con costes predominantemente variables, el margen sobre los ingresos incrementales está limitado por la proporción de costes variables. Esta distinción informa directamente las decisiones de precios, la planificación de la capacidad y la evaluación del riesgo operativo.
Términos relacionados
- Estructura de Costes
- Margen de Contribución
- Impulsor de Costes
- Análisis de Escenarios
- Planificación Basada en Impulsores
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