Los controles internos son las políticas, los procedimientos y los mecanismos que una organización implementa para garantizar la fiabilidad de los informes financieros, el cumplimiento de las leyes y reglamentos aplicables, y la eficacia y eficiencia de las operaciones. Los controles pueden ser preventivos —diseñados para evitar que se produzcan errores o irregularidades— o de detección, diseñados para identificar los problemas después de que hayan ocurrido. En el contexto de los informes de gestión y la gobernanza de datos, los controles internos abarcan específicamente los procedimientos que garantizan que los datos reportados son precisos, completos y no han sido manipulados.
Por qué es importante
Los controles internos son los mecanismos a través de los cuales una organización puede tener confianza en sus datos financieros. Sin controles adecuados, los informes financieros pueden contener errores que pasan desapercibidos, los datos pueden manipularse de forma intencional o no intencional, y la organización puede enfrentarse a hallazgos regulatorios o de auditoría que dañen su credibilidad. Un entorno de reporting bien controlado da a la dirección, los auditores y demás partes interesadas una confianza justificada en que las cifras reportadas representan con precisión la realidad empresarial subyacente.
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