La calidad de datos se refiere a la adecuación de los datos para su uso previsto a lo largo de dimensiones que incluyen la precisión, la completitud, la consistencia, la puntualidad y la validez. Los datos de alta calidad representan con precisión las entidades del mundo real que describen, están completos sin lagunas críticas, son consistentes en los diferentes sistemas y representaciones, y son suficientemente actuales para las decisiones que apoyan. La calidad de datos no es un estándar absoluto —se define en relación con los propósitos específicos para los que se utilizarán los datos.
Por qué es importante
La baja calidad de datos es la causa raíz más común de los informes de gestión poco fiables. Cuando los datos de origen son inexactos, incompletos o definidos de forma inconsistente, ninguna inversión en infraestructura de reporting puede producir resultados confiables —basura entra, basura sale—. Mantener una alta calidad de datos requiere una atención continua: controles de validación proactivos, propiedad clara de los problemas de calidad y evaluaciones periódicas de la calidad de datos para detectar y corregir problemas antes de que se propaguen a los informes de gestión.
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